El rencor

¿Quién no se ha dejado llevar por el rencor hacia otra persona alguna vez? ¿Quieres saber qué es el rencor, por qué surge y cómo podemos liberarnos de él?

Imagen de hombre rencoroso y enfadado, señalando con el dedo a la cámara

Hombre enfadado mirando a la cámara. Fuente de la imagen: lafamilia.info

 

A continuación te lo explicamos, pero antes nos gustaría contar una historia que representa muy bien lo que el rencor significa.

Había dos señores que estaban encerrados en la prisión de forma totalmente injusta. Mientras cumplieron su condena, fueron maltratados y humillados por los guardias de seguridad que allí estaban. Al pasar los años, tras cumplir su condena, ya en libertad cada cual hizo su vida. Cierto día los exconvictos se encontraron por la calle:

– Hola Juan, ¡cuánto tiempo! ¿Cómo estás? ¿Has podido olvidar a los guardias?

– Hola Pepe, ¡la verdad es que no! Cada día los recuerdo y pienso lo mal que lo pasamos. No lo puedo evitar. No puedo olvidarlo. Aún me acuerdo de aquello…

Entonces Juan, agachó la mirada y algo triste le dijo:

– Permíteme Pepe que te diga que si aún no los has podido olvidar, después de tantos años, es que todavía te tienen preso.

 

Qué es el rencor y por qué surge

El rencor es un sentimiento personal que todos hemos sentido alguna vez. El rencor es un sentimiento doloroso, un enfado tan sumamente profundo que se adueña de nosotros  y que nos interfiere en nuestra vida e incluso se puede llegar a apoderar de nosotros mismos.

Normalmente el rencor sale a la luz cuando una persona tenía unas expectativas hacia alguien y este alguien en vez de cumplir con esas expectativas que teníamos nos ha dañado, humillado, ofendido, ridiculizado, etc. Es ahí cuando al no cumplir con las expectativas nosotros, en vez de comunicarlo, nos callamos y no lo decimos, o incluso lo comunicamos “a medias” a la otra persona. Es entonces cuando surge el rencor.

Es cierto que en ocasiones, las acciones que hemos sufrido pueden ser injustas e injustificables. Se trataría de situaciones extremas como un maltrato, una violación, un asesinato… Sin embargo, en muchos otros casos las situaciones son más simples, o menos graves, como una traición, una infidelidad, una promesa rota… Y en muchas de estas situaciones el rencor aparece simplemente porque no hemos podido transmitir a la otra persona lo que sentíamos o lo hemos transmitido a medias.

Las emociones no se han terminado de expresar, sobre todo la rabia por algo. Si no expresamos bien la rabia, entonces aparece el rencor y a posteriori, en vez de solucionar el problema que teníamos con la otra persona, por el contrario surge el odio.

El rencor es como un arma de doble filo. El enfado que tienes contra la otra persona te lo estás generando en ti, y te provoca malestar a ti, actúa como si de un espejo se tratara.  Lo que nosotros sentimos contra otros, los sentimos nosotros.

 

Qué hacer para que desaparezca el rencor

Lo primero que se debe hacer es reconocer que el rencor existe, que está presente y que nos invade. Asumir que el rencor está ahí es el primer paso para poder salir de él. Sólo conociéndonos bien podemos aprender nuestras fortalezas y debilidades para hacer frente.

Todo lo que pensamos y sentimos nos termina afectando físicamente. Así que intenta estar ocupado, distraerte, buscar otras soluciones para que el rencor no se acabe apoderando de ti física y mentalmente hablando.

Imagen de dos mujeres con el rencor entre ellas, enfrentadas

Dos mujeres con rencor mutuo. Fuente de la imagen: emisorasunidas.com

Sentir rencor sólo daña a la persona que lo siente. Piensa que si sientes rencor por otra persona, esa emoción tuya de rencor no le va a llegar porque es una sensación subjetiva tuya, por tanto sólo te haces daño a ti mismo sin conseguir nada con ello. Piensa otras posibles soluciones o respuestas al problema. A veces hablar con esa persona, contarle a otra lo que te pasa (que muchas veces puede ser un tercero), o expresar la rabia, son algunas de las cosas que te podrían ayudar.

Si sientes rencor y ya has pedido perdón o te han pedido perdón, es el momento de dejar de recrearnos en el dolor. Si decides avanzar, avanza. Si decides quedarte en el dolor, te quedas, pero no estés a medias tintas porque eso no te ayudará. Meter el dedo en la herida cuando ya se han hablado las cosas, sólo servirá para sacar trapos sucios y retroceder.

Ser asertivo siempre ayuda. Se trata de expresar a las personas lo que sentimos cuidando el contenido y las formas. Reprimir emociones y en muchos casos la rabia, es lo que nos lleva a sentir rencor. Es interesante aprender a ser asertivos. Existen muchas técnicas para poner en práctica y sentirnos bien diciendo lo que pensamos sin llegar al rencor.

Muchas veces en la base del rencor está el no aceptar a los demás, no ponernos en su lugar, o incluso no aceptar que todos podemos cometer errores. Por el contrario, muchas veces detrás del rencor hay una persona que te ha fallado, decepcionado, y te ha demostrado cómo es verdaderamente. Intenta pensar sobre las razones, sobre todo conociendo siempre la versión del otro, y deja atrás el rencor llegando a conclusiones y tomando decisiones y consecuencias. Cada caso requerirá una solución distinta, desde el perdón hasta borrar a una persona de tu vida.

 

El lado positivo del rencor

La buena noticia es que el rencor es algo que se aprende. Y esto es buena noticia porque todo lo que se aprende, se puede desaprender. Por tanto podemos eliminarlo de nuestras vidas siguiendo las pautas que se han dado anteriormente.

Y siguiendo con el juego de palabras, en esta vida, si se quiere, de todo se aprende, y una situación en la que el rencor ha estado por medio, si la analizamos bien, nos ayudará a aprender para mejorar en el futuro, así como a saber gestionar mejor el sentimiento de rencor en futuras ocasiones. En este artículo del blog tienes algunas recetas de nuestros psicólogos para sentirte mejor.

Cuando sientas rencor hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Te ayuda a conseguir lo que quieres sintiéndote así?
  • ¿Te compensaría realmente ver sufrir a alguien que te ha hecho sufrir a ti?
  • ¿Eso es lo que realmente quieres conseguir?
  • ¿Te hace más feliz sentir rencor hacia esa persona?

Debemos diferenciar el rencor del orgullo. Hay personas que a lo largo de los años ya no sienten rencor, porque ni siquiera recuerdan lo que les pasó con el otro o ni siquiera le dan la misma importancia a día de hoy a lo que en su día ocurrió. Pero sin embargo no se acercar a la otra persona porque ya ha pasado mucho tiempo…

Si lo que sientes no es rencor y es orgullo, piensa que la otra persona podría estar igual que tú, o no, así que si quieres reconciliarte con alguien, no dejes pasar el tiempo y acércate, siempre asumiendo y pensando en las consecuencias y en lo peor que te podría pasar.

Haz lo que tú corazón, tu cabeza y tu experiencia dictaminen y deja de pensar en lo que los demás hacen y dejan de hacer.

 

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