Lo que NO debo hacer si quiero ser empático

          Todos hemos oído hablar alguna vez de la empatía y todos hemos dicho alguna vez ‘es que no me entiendes’. ‘es que tú no sabes por lo que yo estoy pasando’, ‘¿es que no puedes ponerte por un momento en mi piel y entenderme?’ La empatía, según la RAE es la: “identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” (Wikipedia), o descrito con otras palabras sería “un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra”.

          Si quieres ser empático, quizás la manera más sencilla de empezar a serlo puede ser intentar omitir algunas de las siguientes conductas frecuentes, que no están nada más y nada menos que muy lejos de la empatía.

 

1. Cuidado con los consejos

Aconsejar a alguien cuando no nos lo ha pedido puede significar para algunas personas la invasión del espacio personal del otro y la invasión en la elección y toma de decisiones suya. Utilizar frases como ‘tú lo que tienes que hacer es…’, ‘ahora mismo coges eso y lo devuelves ya’, ‘ya estás tardando’…

 

2. Corregir a los demás

Hay que tener un especial tacto y hay que ser asertivo, a la hora de corregir a los demás, ya que a nadie le gusta que le corrijan. Cuidado con expresiones como ‘eso no es así como tú lo estás diciendo’. Frases como éstas en las que nos dedicamos a corregir a la otra persona pueden acabar con la empatía. Rechazas y niegas lo que piensa la otra persona.

 

3. Interrumpir y adelantarse cuando están hablando

En ocasiones alguien nos está contando su problema y antes de que acabe de decirnos cómo se siente y qué le pasa, cortamos y decimos ‘a ti lo que te pasa es esto’. Es muy importante escuchar, que el otro exprese sus ideas, y dejarle terminar. Una vez finalice, hay que ponerse en su piel y entonces sí dar nuestra opinión o consejo.

 

4. Minimizar

Cuando alguien nos cuenta lo mal que lo está pasando, lo grave que le parece un problema… decirle frases como ‘no es para tanto’, ‘estás exagerando’ pueden acabar también con la empatía. Aunque realmente así nos parezca a nosotros. Pensemos que no todo el mundo piensa, siente y actúa igual que nosotros., algo de lo que muchas veces nos cuenta darnos cuenta.

 

5. Igualar

A veces estamos contando nuestra historia y viene alguien (el que te escucha) y te dice ‘a mí me pasó igual y la verdad es que…’. Puede estar bien en un momento dado contar que a nosotros también nos pasó, de esa forma la otra persona se puede sentir entendida pero si le ‘robamos’ el protagonismo y aprovechamos para contar lo nuestro y que entonces nuestra historia sea más importante que la del que la empezó a contar, puede producirse un efecto contraproducente.

 

6. Competir

Esto va en la línea de lo anterior pero es más grave. Aquí la persona no dice ‘a mí me pasó igual que a ti sino que lo pasó peor aún’. Utilizando expresiones como ésta le quitamos atención al interlocutor, lo que hará que no se sienta no sólo nada entendido sino que además no le están escuchando. Lógicamente si repetimos esta conducta las personas no querrán contarnos sus cosas, por no ser nada empáticos.

 

7. Juzgar y evaluar

En ocasiones utilizamos expresiones como ‘tú no tienes que estar triste por eso’. De esta forma pretendemos que los demás piensen y sientan lo que nosotros queremos, no lo que ellos sienten y piensan de verdad en ese momento.

 

8. Educar

A veces decimos frases como ‘era lo mejor que te podía haber pasado’, ‘la verdad es que te lo merecías y lo sabes’. Estas frases, además de no empatizar con la otra persona, y posiblemente ofender y hacer daño, también reflejan en el que las dice que se cree el ‘dueño’ de la verdad, que pretende educarte y decirte qué es lo que está bien, qué es lo que no está bien, qué mereces y qué no mereces en ese momento, etc.

 

9. Consolar en exceso

Esto es algo que se repite con mucha frecuencia. Hay personas que utilizan frases como ‘pero si no es tu culpa’, ‘¿por qué dices eso, si tú no lo hiciste con maldad, es más, no te diste ni cuenta?’. A veces consolar puede venir bien y puede ayudar, pero en otras personas, al decirles este tipo de frases puede hacerles sentir que no les estás entendiendo. ‘Yo me siento culpable y así es, y tú me estás diciendo que no’. Esto es casi como negar o rechazar los propios sentimientos del que sufre.

 

10. Interrogar

Cuidado con los interrogatorios cuando alguien está agobiado, pasándolo mal o incluso en fase de shock porque ha ocurrido algo inesperado. Por ejemplo: has tenido un accidente con el coche, y empiezan a preguntarte  ‘¿pero es que no te has dado cuenta que ibas por la izquierda y te has cruzado?’, ¿pero cómo te ha podido pasar esto?, ¿pero ahora qué vas a hacer?, ¿cómo se lo vas a decir a tu familia? Este tipo de frases no sólo no ayuda a empatizar sino que puede llegar a agobiar. Puede ocurrir que la persona esté ‘a otras cosas’ y no es capaz de responder, actuar, etc.

Persona con empatía

Mujer mostrando empatçia hacia otra persona. Fuente: http://www.teamworkandleadership.com/2013/09/what-is-the-greatest-secret-to-more-empathy-absolutely-amazing-video.html

 

          Como habrás intuido empatizar no es algo fácil y además no a todo el mundo le gusta oír las mismas cosas. A veces es mejor callar, antes que ‘meter la pata’, y a veces incluso callando podemos llegar a hacer sentir al interlocutor que tampoco le estás entendiendo. Por eso lo más importante es ser prudente, escuchar mucho, fijarse y tratar de entender a los demás para así empatizar lo mejor posible con ellos.

 

Esperemos que a partir de hoy os sea un poco más fácil ser empático con los demás.  ¿Pensáis que sois mucho o poco empáticos? ¿Podéis poner algún ejemplo que os haya sucedido en primera persona de no ser empáticos?

 

 

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