Lucha contra el cáncer: salud positiva

          Hoy no es que sea el día Mundial contra el cáncer,hoy y todos los días hay personas que se acuerdan de esta palabra. Bien porque les ha tocado vivirla en primera persona, bien porque conocen a otros de su alrededor que lo están pasando. En este artículo no vamos a hablar de lo negativo del cáncer. Eso ya viene solo, eso ya lo sabe el que lo está pasando, eso ya no hace falta recordarlo más… Hoy vamos a hablar de una de las vías que existen en la lucha contra el cáncer: las recientes investigaciones que relacionan cáncer con psicología y salud positiva.

          En el año 2008 Seligman acuñó el término salud positiva para referirse a aquellas personas que tienen propósitos en la vida y luchan por ellos, que tienen relaciones positivas, emociones positivas, logros positivos. Se ha estudiado que tener salud positiva nos protege de enfermedades gracias al vínculo existente entre salud positiva y psicología positiva.

          Investigaciones recientes concluyen que aquellos que tienen salud positiva viven más, producen menos gastos en salud e incluso en caso de tener una enfermedad, tienen mejor pronóstico (Cohem Alper, Doyle, Treanor y Turner, 2006; Cohen y Pressman, 2006; Kubzhansky y Thurston, 2007, Seligman, 2008). ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, que experimentar emociones positivas como pueden ser el entusiasmo, la esperanza, la admiración, el humor, la alegría o la satisfacción, lleva a estados mentales (pensamientos) y comportamentales (acción) que nos preparan para hacer frente a adversidades y dificultades de la vida. ¿Qué estamos diciendo, que tener actitud positiva ante un cáncer, nos cura de él? No, pero ayuda sin duda a la prevención, al tratamiento y al afrontamiento de esta enfermedad.

          Se han estudiado las diferentes relaciones que existen entre el cáncer y el bienestar emocional, el optimismo, la resiliencia, la autoestima, la inteligencia emocional, y se ha visto que:

– La inteligencia emocional es un fuerte predictor de buena salud en personas que presentan cáncer, y en muchos casos, es mucho más evidente en mujeres (Martins, Ramalho y Morin, 2010). Sobre aquellos pacientes con cáncer urológico se ha observado en determinados estudios que una adecuada inteligencia emocional les ayuda a presentar menores niveles de ansiedad, menor preocupación y sienten un mayor apoyo social percibido (Smith, 2011).

– En relación al bienestar emocional decir que, si se ha visto que tener problemas físicos repercute sobre la psicología de las personas, ¿por qué no va a influir la actitud psicológica en el estado de salud física? (Fiero, 2009).

Las emociones positivas pueden ayudar a reducir el dolor (ya que actúan como efecto analgésico). Recordemos que las actitudes positivas, no curan el cáncer sino que ayudan a tener conductas que previenen el problema y sobre todo conductas como mejores hábitos de consumo saludable, conductas de autocuidado, calidad de sueño, ejercicio físico, que sin duda casi siempre ayudan a mejorar el estado de salud físico y psicológico y que en los casos como el cáncer, son de gran ayuda.

La autoestima habla de nosotros, cómo nos vemos, cómo nos sentimos, y es el motor de nuestra vida. Se ha estudiado que aquellas mujeres mastectomizadas tienen peor autoestima que aquellas que se han realizado una cirugía conservadora. Tipos de cáncer como el colorrectal empeoran el nivel de autoestima. Pacientes con cáncer se ven en ocasiones afectados por los efectos secundarios de los medicamentos, por las intervenciones o extirpación de órganos, por los cambios en el estilo de vida, por las esperanzas de futuro…Y es ahí donde entra en juego el papel de la resiliencia.

La resiliencia no es más que aprender a vivir del pasado con actitud de aprender y positividad (nunca de castigo), y mirar al futuro con esperanza y optimismo dentro de nuestras posibilidades y el esfuerzo que hagamos. Pensar en el presente y en el día de hoy. Nada más lejos de esto.

 

          Desde la ciencia se hace lo posible para seguir investigando la relación entre cáncer y psicología positiva pero si algo está claro es que el optimismo ayuda a tener mayores conductas saludables, de autocuidado, de solución de problemas, estrategias de afrontamiento, apoyo social percibido, etc., lo que nos lleva a que, tengamos la enfermedad que tengamos, tengamos los problemas que tengamos, podamos llevarlo de forma más saludable y con un mejor bienestar.

 

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