El trastorno bipolar

          El trastorno bipolar, según datos de la Organización Mundial de Salud, afecta a unos 30 millones de personas en todo el mundo y es ya la sexta causa de discapacidad a nivel mundial. Si nos centramos en España, los estudios calculan que en torno a 550.000 personas sufren trastorno bipolar, en torno al 1.5% de la población del país, cantidad equivalente aproximadamente a todos los habitantes de las ciudades de Alicante y Elche juntas. Otras voces hablan de que podría haber la misma cantidad de casos todavía por diagnosticar entre la población.

          En la actualidad han salido a la luz casos de bipolaridad en personajes de fama mundial, como Britney Spears, Catherine Zeta-Jones o Sting, que no son más que la punta del iceberg de un trastorno que afecta a una parte importante de la población. Debido a los casos de personajes famosos mucho se habla del trastorno bipolar, pero la mayoría de personas aún no conoce bien en qué consiste exactamente, más allá de “estar muy bien o muy mal”.

          Definir este trastorno es inevitablemente hablar de episodios maníacos y episodios depresivos. De ahí que se le conozca también como trastorno maniaco-depresivo. El síntoma principal es la expansividad anímica y cognitiva: en la fase maníaca la persona se siente con un gran nivel de autoestima y euforia, de forma exageradas; la persona siente síntomas totalmente opuestos a la depresión. El siguiente gráfico muestra los distintos tipos de síntomas.

sintomas-maniacos

Síntomas anímicos

          La manía es uno de los trastornos egosintónicos, es decir que la persona no sufre los síntomas y no llega a entender por qué los demás quieren que cambie su comportamiento. El paciente se siente en general muy bien pero se vuelve hostil y paranoide cuando algo frena sus proyectos.

Síntomas motivacionales y conductuales

          La persona  bipolar no puede dejar de pensar y de hacer planes futuros que en muchas ocasiones implican un gasto de dinero peligroso e incontrolable. Tiene tanta energía que no puede dormir ni quiere, con pocas horas le es suficiente y su cabeza está llena de ideas y cosas por hacer. No suele controlar sus impulsos, suele tener incluso comentarios inoportunos, conductas temerarias, etc.

Síntomas interpersonales

          Estas personas no toleran que no se haga lo que ellos dicen, se suelen volver entrometidas, controladoras e incluso polémicas en sus relaciones sociales.

Síntomas físicos

          Aquellos a los que les cuesta mucho cansarse a pesar de la gran implicación en actividades y planes que presentan, no duermen muchas horas e incluso el apetito les aumenta.

Síntomas cognitivos

          Les resulta difícil concentrarse en una sola idea o acción, tienen la llamada fuga de  ideas, una idea fluye detrás de otra incluso llegando a ser incoherentes con la conversación que intentan mantener con otra persona.

 

          En la fase depresiva, ni qué decir que los síntomas son totalmente opuestos a los descritos anteriormente. En el gráfico siguiente, pueden verse de manera resumida los síntomas depresivos más comunes que se manifiestan en un trastorno bipolar.

sintomas-depresivos

 

¿A quién puede afectar la bipolaridad?

           La edad de comienzo de los trastornos bipolares suele ser a partir de los 20 años, aunque este trastorno podría manifestarse en cualquier momento del ciclo vital. La forma de inicio de este trastorno suele manifestarse con el episodio depresivo en mujeres y como maníaco en los hombres. En el caso de las mujeres, el 30% de los casos se suele iniciar durante el embarazo o después del parto, y se baraja la posibilidad de que esto sea debido a alteraciones en las hormonas.

          El factor de riesgo mayor es haber tenido algún familiar diagnosticado con un trastorno bipolar. Estadísticamente, uno de cada tres hijos cuyo padre o madre sea bipolar, podrá padecer este trastorno. Esta probabilidad aumenta si los dos padres son bipolares.

 

Evolución y tratamiento del trastorno bipolar

          Este trastorno está caracterizado por cambios en el estado de ánimo. Desde episodios maniacos (que son los episodios donde se dan conductas de ‘subidón’), caracterizados por la euforia, energía, niveles elevadísimos de autoestima (en muchos casos inexplicables), exceso de confianza, habla rápida, hiperveloz, saltar de una idea a otra, gastos excesivos de dinero, etc., a episodios depresivos, explicados por un estado de ánimo triste, desesperanza, sensación de vacío, sentimientos de culpa, ideas de suicidio, pérdida de peso, pérdida de interés o placer por las actividades, pérdida de energía, etc.

          En el transcurso  de este trastorno se pueden dar distintos episodios o tipos de ‘humor’, que además pueden duran un tiempo antes de cambiar a otro episodio.

– manía (fase maníaca), descrita anteriormente

– hipomanía (es una forma más leve de la manía)

– depresión mayor (también descrita), la persona puede tener sentimientos negativos, de desesperanza  y de tristeza

– episodios mixtos, donde se combinan episodios de manía y depresión.

          Las causas exactas que originan este trastorno son desconocidas pero sí se sabe que participan factores genéticos, ambientales y bioquímicos. Determinados episodios traumáticos de la vida pueden marcar en un momento dado el desarrollo de la enfermedad, en ocasiones combinado con el abuso de sustancias o cambios hormonales.

          Este tipo de trastorno es tratado con ayuda psicológica y farmacológica. Las personas diagnosticadas con este trastorno pueden llevar una vida ‘normal’. A día de hoy, no hay cura para este trastorno pero sí se puede controlar adecuadamente bajo tratamiento psicológico y farmacológico. Y por su puesto, no te autodiagnostiques ni automediques nunca, déjalo en manos de profesionales ya que en muchas ocasiones, muchos de los síntomas pueden ser compartidos por otros síndromes o problemas diferentes al trastorno bipolar. De hecho éste es un trastorno de los de más complicado diagnóstico para los profesionales.

 

 

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