La bulimia nerviosa: atracones de comida sin control

          Comer para muchos puede ser un placer del que se puede disfrutar en ocasiones y más si te gusta lo que comes. Muchas veces el momento de la comida es también no sólo una necesidad para el organismo sino un momento en el que nos encontramos con otras personas para compartir nuestro tiempo, desconectar del trabajo, de los problemas, etc. Sin embargo hay algunas personas que ‘recurren’ a la comida con frecuencia y por diversos motivos, dando lugar a atracones, lo cual se puede llegar a convertir en un problema. Hablamos de la bulimia nerviosa.

          La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza básicamente por la presencia de atracones y utilización de métodos inapropiados para evitar la ganancia de peso. Más concretamente, para poder hablar de bulimia nerviosa, necesitamos que se cumplan una serie de criterios como son los siguientes (según el manual de diagnóstico psicológico DSM-IV):

  1. Presencia de atracones recurrentes. Para poder hablar de atracón se deben dar dos condiciones. La primera de ellas es ingerir un alimento en una cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un periodo de tiempo similar y dadas las mismas circunstancias. La segunda condición es que el individuo no tiene sensación de control sobre la ingesta del alimento. Tiene la sensación de no poder parar de comer.
  2. El individuo intenta realizar conductas compensatorias para no engordar. Las realiza de manera repetitiva como pueden ser: provocarse el vómito después de haber ingerido, usar laxantes y diuréticos, enemas u otros fármacos, además de ayunar y realizar ejercicio físico de forma excesiva.
  3. Estos atracones y conductas de compensación para no ganar peso deben darse al menos durante 3 meses, dos veces por semana, como mínimo.
  4. Cuando el propio sujeto realiza la evaluación de sí mismo, su preocupación está  relacionada con el peso y la silueta corporal.
  5. Esta alteración no aparece exclusivamente en el trascurso de la anorexia nerviosa. (Esta evaluación y diagnóstico debe ser realizada exclusivamente por un profesional cualificado).
bulimia-vomito

Los vómitos que se repiten en el tiempo pueden ser muy perjudiciales para la salud. Fuente de la imagen: http://www.empareja2.es/muestra_ps.php?id=19

 

          Existen dos tipos de bulimia nerviosa: por un lado el tipo purgativo, donde el sujeto se provoca regularmente el vómito, usa algún laxante, diuréticos o enemas de forma excesiva. Por otro lado, la bulimia nerviosa de tipo no purgativo donde el sujeto no utiliza ni el vómito ni ningún diurético o enema para compensar (de forma regular ni por costumbre, aunque puede utilizarlos), sino que utiliza otras conductas compensatorias como el ayuno o exceso de ejercicio.

          Según Fairburn y Garner (1989), la 3 características esenciales de la bulimia nerviosa serían las siguientes:

1.- La pérdida subjetiva del control sobre la ingesta

2.- Las conductas compensatorias destinadas a controlar el peso

3. La preocupación extrema por la figura y el peso

 

¿Qué hacer? Tratamiento de la bulimia

          Generalmente durante los atracones la persona suele consumir alimentos altamente calóricos que están prohibidos o no recomendados en su dieta ‘diaria’. En ocasiones, los atracones son conductas privadas dada la sensación de culpabilidad o vergüenza que generan en la persona. Suelen estar desencadenados por situaciones estresantes o la intensa sensación de hambre originada por una dieta severa. En muchas ocasiones el consumir alimentos bajo la conducta del atracón produce poca o nula satisfacción e incluso puede derivar en sentimientos intolerables de culpabilidad y repulsa.

          Cuando los atracones son grandes y repetitivos y los vómitos son muy frecuentes e inmediatos, pueden aparecer alteraciones orgánicas consecuentes a la conducta purgativa (como deshidratación por ejemplo), existencia de depresión grave o alteración del control de impulsos ya sea consumo de drogas, autolesiones, etc.

          La forma más común de tratamiento de la bulimia incluye la actuación de un psicólogo mediante terapia cognitivo-conductualterapia de grupo. También en muchas ocasiones interviene un médico que puede indicar el uso de medicación. En los casos más graves puede aconsejarse la hospitalización.

          Por todo esto es muy importante que si crees cumplir estos síntomas o si los descubres en alguien cercano, acudas a un profeisonal especialista, para que realice pruebas y pueda emitir un diagnóstico fiable, que determine la existencia o no de la bulimia y si está relacionada o asociada a otros problemas. Recuerda, no te automediques nunca, en un alto porcentaje esto sólo hace que empeorar el problema. Con la ayuda de un profesional y un tratamiento multimodal, es posible la recuperación.

 

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