Adicción al WhatsApp, consejos para no ‘caer’

          Cada vez más, las personas utilizamos las nuevas tecnologías porque están ahí, nos gustan, nos sorprenden, todo el mundo las usa y no usarlas sería ‘extraño’ y te descomunica del mundo. Pero abusar de estas tecnologías puede conducir a problemas personales, de pareja y sociales, algo que confirman multitud de psicólogos: su uso indebido puede acarrear múltiples riesgos psicológicos que debemos conocer. Uno de los casos más llamativos y populares actualmente es el servicio de mensajes WhatsApp. Sería muy difícil encontrar a alguien que no haya oído hablar de él y también complicado encontrar personas que no sepan en qué consiste. No obstante, Whatspp tiene una serie de pecualiaridades tales como permitir averiguar cuándo una persona ha leído algo que has escrito, si estás o no en línea en un momento dado, cuánto tiempo hace que no te has conectado y cuándo fue la última vez que lo hiciste.

          La combinación de uso del servicio de mensajes, unido a todas estas funcionalidades, poco a poco arrastra a muchas personas a un uso de esta aplicación de forma irracional o como medio de control sobre otros. En algunos casos la situación se ‘descontrola’ aún más y acaba acarreando problemas obsesivos, adicciones, ansiedad, depresión, etc., hasta tal punto de ‘calentarnos la cabeza’ y no entender los comportamientos de los demás: ‘no me ha contestado y eso que lo ha leído’, ‘por qué se ha conectado ahora si me dijo que no estaría’, ‘por qué están conectados esta persona y la otra a la vez, qué casualidad’, ‘por qué no se conecta si ahora mismo no tiene otra cosa que hacer’… Estos y otros muchos pensamientos similares pueden desencadenar conflictos sociales, conflictos amorosos y sobre todo muchos malentendidos, por el simple hecho de sacar conclusiones apresuradas (o no) de los hechos de los demás.

 

Consejos para un uso ‘sano’ del WhatsApp que no derive en problemas

Utilízalo para quedar con gente o preguntar cosas generales de cómo está y saber de ella.

– Si la conversación deriva en discusiones, no discutas nunca por whatsApp. Siempre es mejor tener controlados otros elementos de la comunicación como los gestos, el tono de voz, la mirada…Estos elementos se pierden en un mensaje de WhatsApp y en muchas ocasiones hace que todo acabe en un malentendido.

-Si has utilizado el WhatsApp para quedar con tus amigos y ya estás con ellos en una cafetería o tomando algo, no sigas utilizando WhatsApp. Intenta dedicar tiempo a esas personas con las que estás. No permitas que este sistema tecnológico te aparte de la vida real generando una adicción u obsesión.

Vigilar y controlar a otras personas puede convertirse no sólo en una obsesión sino que además, muchas veces podemos sacar conclusiones apresuradas de lo que estamos viendo. Si una persona está ‘en línea’ y no te contesta a algo que le has dicho podría deberse a muchas cosas, siempre es mejor preguntar que adivinar por qué no te han contestado. En la consulta de pareja hemos detectado que algunas parejas lo utilizan para vigilar a las ex-parejas, por las que todavía sienten algo, lo cual no genera sino pensamientos negativos y obsesivos que no conducen a ninguna parte. En estos casos, por lo general lo mejor es borrar el teléfono o eliminar las conversaciones para evitar leer y controlar a la otra persona, y así poder avanzar en tu vida.

Intentar usar el WhatsApp a unas horas determinadas que no rompan con el transcurso de la vida diaria (no a la hora de comer con otra persona, no a las horas de dormir, despertarse para verlo, etc). Todo esto rompe con los ritmos circadianos, generando problemas de sueño o de alimentación. Si es necesario ponlo en silencio cuando no corresponda o interfiera en tus actividades diarias. No debe interferir la aplicación a tu ritmo de vida. Esto podría indicar una dependencia o adicción al WhatsApp.

Contestar de inmediato y ‘a la de ya’. Éste es uno de los grandes errores. La gente también aprende a lo que le enseñas. Si eres de los que contestas de inmediato, te exigirás y te exigirán que lo hagas siempre. Ahí es donde debemos aprender a administrar la conectividad y sobre todo la privacidad. Si en algún momento no puedes contestar a un mensaje, pues no puedes. Y si tanto te agobia que te vigilen cuándo te conectaste la última vez, siempre puedes ocultar esto a través de tu móvil. Aunque lo realmente ‘sano’ sería que uses el teléfono de forma racional y que tengas claro que puedes escribir cuando lo consideres oportuno. ‘Lo oportuno’ también debemos saber que no es siempre lo mismo para todos.

gente usando el móvil

Fuente: http://www.ttchicago.com/when-cell-phones-and-events-dont-mesh/

 

          Sí es cierto que esta tecnología es muy reciente, aún no hay datos que confirmen una patología hacia el WhatsApp pero sí es evidente que hay aspectos como los nombrados anteriormente que son importantes tener en cuenta para que no afecten a nuestra vida cotidiana. Todo esto puede ir asociado en algunos casos a posibles problemas psicológicos como la ansiedad, la depresión, la inseguridad, la baja autoestima. Debemos intentar controlar el uso de las nuevas tecnologías y que éstas no se conviertan en el centro de nuestras vidas.

          También es cierto que WhatsApp tiene un lado muy positivo y es que utilizando de forma racional, no como medio de control y vigilancia, permite intercambiar muchos mensajes de forma totalmente gratuita, lo cual hay que tener claro que es el objetivo de su uso (y no otro): comunicarse con otras personas.

 

 

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