¿Adicto a Internet o las redes sociales? Descúbrelo

          ¿Te imaginas un día entero sin estar conectado a la red? Un día, parece fácil, ¿pero dos o tres días? Quizá para algunos esto ya empiece a ser un ‘problema’  Si  hablamos ya de un largo peridodo o incluso nos planteamos por un momento no utilizar bajo ningún concepto la conexión a internet, esto ya resulta difícil de imaginar.  Es evidente que muchas personas pasan parte de su tiempo conectados a las redes o a Internet por circunstancias laborales, otros sin embargo lo hacen por ocio. También es obvio que no está ‘mal’ utilizar las redes o Internet. ¿Pero cómo sabemos si estamos empezando o ya hemos empezado a abusar o depender de Internet?

          A día de hoy, Internet y las redes sociales han adquirido un papel importante en nuestras vidas. En algunos casos llegando incluso a interferir en otras actividades, desencadenando en muchos casos problemas personales, sociales, familiares, etc. Cuando ‘el uso se convierte en abuso’ y el abuso genera dependencia, entonces podemos presentar algún tipo de patología y con ello las posibles consecuencias psicológicas que ello deriva. La definición de adicción psicológica, según Walker (1989), es la siguiente:

          Un patrón de conducta persistente caracterizado por: un deseo o necesidad de continuar la actividad que se sitúa fuera del control voluntario; una tendencia a incrementar la frecuencia o cantidad de actividad con el paso del tiempo; dependencia psicológica de los efectos placenteros de la actividad; y un efecto negativo sobre el individuo y la sociedad.

 

Entonces, ¿cuándo podemos decir que ya estamos  frente a un uso abusivo de Internet y las redes sociales de forma no saludable?

Normalmente en estos casos de abuso observamos que una persona ocupa la ‘mayor’ parte de su tiempo delante de un ordenador, móvil o dispositivo con conexión a Internet, sin tener una necesidad concreta (realizar una tarea, revisar el correo, etc.).  Su tiempo está acaparado en gran parte por las nuevas tecnologías, perjudicando las actividades cotidianas y la ‘normalidad’ de su vida. Las personas dependientes pueden llegar incluso a descuidar la imagen personal, descuidar las redes sociales ‘físicas, reales’ sustituyéndolas por las ‘virtuales’, retrasar las horas de la alimentación y sueño alterando los ritmos circadianos, comer delante del ordenador (incluso no comer u olvidarse de hacerlo), sufrir ansiedad cuando no están delante de él, etc.

Según Griffiths (1998) un comportamiento adictivo está caracterizado por estas cinco conductas que debemos tener en cuenta ante casos de abuso y dependencia.

Saliencia: Internet y las redes sociales han pasado a formar parte de  ‘lo más importante’ de su vida,  se ha convertido para la persona en lo más importante dominando así sus pensamientos, sentimientos y su conducta que no puede controlar.

Cambios de humor: las personas que dependen de Internet, cuando no están delante de él expresan comportamientos más agresivos. Aumenta los niveles de ansiedad y deriva en un comportamiento no deseado.

Tolerancia: la persona adicta a Internet, al ordenador o a las redes sociales requiere cada vez mayor tiempo para estar ‘contento’ o sentirse satisfecho con la actividad que ha llevado a cabo delante del ordenador. El uso cada vez es más frecuente.

Síndrome de abstinencia: este síndrome lo conocerán algunos fumadores dependientes. Hace referencia al estado emocional negativo que se produce cuando las redes sociales o Internet están ausentes.

Conflicto: en muchos casos, las personas dependientes, tienen problemas con el entorno, ya se laboral, familiar, social, etc, ya que reciben muchas críticas o quejas por pasar mucho tiempo delante del ordenador.

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Fuente: http://www.dailymail.co.uk/femail/article-1221281/Are-gadget-addicted-generation.html

          Si sientes que tienes alguno de estos síntomas es posible que puedas estar abusando de las redes sociales o Internet, algo que puede derivar en dependencia y adicción. Estamos en un momento en que distanciarse por completo de las redes no parece sencillo y tampoco es lo que buscamos. Lo deseable y saludable es hacer un uso apropiado de las nuevas tecnologías, de forma que no interfieran en otras áreas de nuestras vidas como puede ser la pareja, los amigos, la familia, el cuidado personal, el ocio, etc.

          Dicho lo anterior, piensa sobre tu uso de Internet y las redes sociales y analiza si tu uso es saludable para ti y para los tuyos o si te encuentras frente a un abuso-dependencia.

 

Te echamos una mano con este pequeño cuestionario:

  1. ¿Pasas la mayor parte de tu tiempo conectado a la red?
  2. ¿El uso que haces de Internet la mayor parte del tiempo se debe al ocio y no por motivos laborales?
  3. ¿En ocasiones estás deseando llegar a casa para poder conectarte e incluso notas que tu humor no es el mismo?
  4. ¿Lo que piensan de ti otras personas acerca del uso que haces de Internet y las nuevas tecnologías se corresponde con frases como ‘te pasas el día conectado’, ‘vale ya’, ‘hay más cosas en la vida’, ‘no todo es el ordenador’, ‘te he llamado ya tres veces’, ‘estoy cansado’, ‘estás enganchado o viciado’, etc.?
  5. ¿Puede que tengan algo de razón en lo que dicen?
  6. ¿El uso que haces del ordenador tiene consecuencias negativas para ti, para tu salud o para los que están a tu alrededor?
  7. ¿Mantienes la cantidad de tiempo que pasas conectado como un secreto?
  8. ¿Sientes ansiedad cuando no estás conectado?
  9. ¿El uso de la red te ha afectado a alguna de tus áreas vitales (familia, pareja, sociedad, etc)?
  10. ¿Algunas veces no puedes esperar más tiempo a llegar al ordenador, y te conectas desde el móvil o desde el móvil de otros para conseguir lo que buscas?

* Este cuestionario no supone ni sustituye en ningún caso la opinión de un profesional. Para un diagnóstico válido es absolutamente imprescindible acudir a un profesional de  la Psicología.

 

          Si la respuesta a todas estas preguntas es sí, debemos plantearnos qué está pasando y cómo resolver este posible abuso a las redes sociales que tarde o temprano podrán pasar factura.  Es evidente que una adicción psicológica como lo puede ser el uso de Internet, no presenta las mismas repercusiones (sobre todo físicas) que puede presentar una adicción a una sustancia química como puede ser la dependencia a las drogas. No obstante, no debemos restar  importancia a las adicciones psicológicas ya que en algunos casos, unas adicciones podrían llevar a otras adicciones distintas causando así resultados inesperados y catastróficos sin darnos cuenta.

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