En memoria de las víctimas del 11-S de 2001

Hoy hablamos del duelo…

        Hoy ya hace 11 años desde que oír en la boca de alguien “11 de septiembre” hace que inconscientemente pensemos en el fatídico 11-S del año 2001. Un día inolvidable para muchas personas que vivieron aquella situación, en la que muchas de ellas perdieron la vida y muchas otras aún estando vivas, sentían que también la habían perdido.

        ‘Superar’ un duelo requiere un tiempo y requiere también asimilar ciertos aspectos. Tanto si pensamos en aquellas personas que lo vivieron como si pensamos en un duelo cualquiera, que siempre supone dolor y todo lo que conlleva, nos damos cuenta de que muchas personas pasan por una serie de fases (no necesariamente tienen que darse en orden):

  • Fase de shock: en primer lugar las personas que han sufrido la pérdida de un ser querido, suelen negar lo ocurrido, ‘no se pueden creer lo que está pasando’. Se quedan bloqueadas y en muchos casos actúan como un mero espectador de algo que no creen real.
  • Fase de rabia: se manifiesta la rabia o cólera ante la situación de pérdida.
  • Fase de desesperación: la persona ya es consciente de lo ocurrido y además se manifiesta un fuerte dolor por la pérdida y el estado emocional es muy intenso.
  • Fase de recuperación: la persona se va adaptando a la nueva situación y vuelve a establecer su vida cotidiana con ‘normalidad’. El dolor está presenta pero disminuye poco a poco.

 

¿Cómo ayudar a alguien en duelo?

        Ni qué decir que un duelo no siempre supone la muerte de un ser querido. También puede suponer enfrentarse a un duelo: la separación de unos padres, la ruptura de una pareja entre otros similares, etc. El otro lado de la moneda es el de las personas cercanas a las que viven el duelo, ¿cómo les podemos ayudar? Aquí presentamos algunos pequeños consejos pero siempre se ha de tener en cuenta que cada persona es un mundo y por tanto las necesidades de cada persona en concreto pueden ser diferentes.

ImagenEvitar siempre las frases hechas. En la mayoría de las ocasiones no aportan mucho. También es cierto que a veces salen inconscientemente y como “coletilla” a no saber qué decir. Todos las conocemos y son frases tales como ‘ya verás como todo pasará’, ‘esto es ley de vida’, ‘mejor así que de otra forma’, ‘tendrías que hacer cosas y eso te ayudará’, etc.

Empatizar. Este verbo no significa decir ‘te entiendo’. En muchos casos, no podemos ni entender por lo que pueda estar pasando esa persona. Es ella la que lo sabe mejor que tú. Tú no has pasado por eso (si es el caso). Decirlo claramente ya es empatizar. Dejar que esa persona se exprese y diga lo que siente. No seas tú el que lo intuyas o lo adivines. No lo sabes.

-‘El tabú’. Muchas veces no queremos nombrar a un fallecido ni tan siquiera queremos hablar de él porque pensamos que vamos a causar más daño. La realidad es que no siempre es así. Hay personas que necesitan oír y  recordar a sus seres queridos. Hablar de ello no siempre es negativo.

No tener miedo a mostrar nuestros sentimientos. Si lloramos nosotros, no pasará nada. Eso hará que la persona se sienta también comprendida. También es importante que se intente normalizar en la medida de lo posible.

Superando el dolor

        Poco de lo que se haya dicho aquí abarca el malestar que se siente cuando se pierde a un ser querido. Todos hemos pasado alguna vez por estas circunstancias. Ningún dolor es comparable con el dolor de otro. Cada uno tiene su propio dolor y si algo está claro es que aunque dicen que el tiempo lo cura todo, lo importante ya no es sólo que pase el tiempo sino las cosas que uno hace durante ese tiempo para hacer frente. ‘Los duelos siempre duelen’, pasen dos meses, cuatro, cinco años…Pero lo que sí es cierto que cuando tenemos una herida y nos duele mucho, mucho, con el tiempo, nos quedará una cicatriz pero que en algunas ocasiones rozará con algo y podrá volver a sangrar, aunque aparentemente esté ‘curada’ pero ya no será todos los días sino en alguna ocasión porque las personas estamos hechas para sobrevivir y de eso se trata, de adaptarnos en la medida de lo posible y sobrevivir al máximo.

 

        Miles y miles de personas aún andan cicatrizando las pérdidas, el daño y las heridas que provocó el 11-S. Hoy queremos rendir un pequeño homenaje a todos ellos, pero también a millones y millones de personas en todo el mundo que se intentan curar de otras heridas más, menos o tan graves como aquellas, porque todo el mundo tiene sus propios duelos en algunos momentos de la vida. Pero sabemos que con su fuerza y y con el cariño de la gente que les quiere acabarán sobreponiéndose en ese proceso que resulta a veces sobrevivir.

        Como explicaba el escritor y filósofo argentino Facundo Cabral “Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla“.

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