Finaliza el horario de verano, se atrasa la hora, y se abre el debate

El horario de verano.

        Como cada año, la madrugada del último sábado a domingo de octubre se ha realizado el ajuste que da fin al horario de verano, y que consiste en retrasar una hora los relojes. De esta manera amanece antes al tiempo que se adelanta también el anochecer. Comúnmente es aceptado este cambio como el carpetazo final al verano y el calor y el inicio de la temporada invernal, principalmente por la pérdida de horas de luz al día. El horario de verano, que se ajusta con el adelanto de una hora al inicio de la primavera, está extendido además de en España, en gran parte de Europa y Estados Unidos. En países como China, Japón o India, sin embargo, no es utilizado, al igual que en todos los países ecuatoriales, en los cuales no sería necesario, ya que siempre tienen aproximadamente las mismas horas de sol al día debido a su latitud. En las zonas donde se aplica se viene haciendo a partir de inicios del siglo XX en adelante.

reloj

        La razón del uso de este sistema horario, el cual puede verse que se aplica en los países más desarrollados e industrializados (al menos en el siglo XX), es el ahorro energético y el aprovechamiento de las horas de luz. Diversos estudios demuestran que efectivamente hay un ahorro en el consumo de energía, aunque también es cierto que según los autores este ahorro puede variar desde porcentajes considerables hasta una diferencia inapreciable que pondría en cuestión la conveniencia de llevar a cabo el cambio horario.

        En los últimos años, se han venido realizando otro tipo de estudios, que tratan de medir el impacto y las consecuencias en nuestra salud de los cambios horarios. Y es aquí donde nos vamos a parar, y vamos a analizar qué dicen los expertos al respecto. ¿Realmente puede afectarnos el cambio horario? ¿A todos por igual? ¿Qué hay de mito y qué hay de realidad? ¿Existen grupos de riesgo? Vamos a tratar de desvelar algunas incógnitas.

Los diversos estudios sobre el cambio horario.

        Durante mucho tiempo el cambio horario se ha aceptado comúnmente que tiene una incidencia mínima en la salud. En las últimas décadas han comenzado a realizarse diversos estudios, muchos de los cuales apuntan en esta dirección. Un ejemplo es el que realizó el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A. C. (Salud Mental y el horario de verano en Sonora. Una visión retrospectiva.) en México, el cual concluía que “no existe evidencia científica que apoye la posibilidad de cambios en la salud por adelantar una hora los relojes“. Este artículo también resume que “diferentes estudios médicos comprueban que el organismo tiene la capacidad de adaptarse a los cambios de horarios en un tiempo máximo de 72 horas, o una semana en casos de sensibilidad extrema“. Otro estudio realizado sobre 150 alumnos de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza (México) analizó el impacto en los estados de ansiedad, concluyendo que en general “los datos demuestran que en realidad el horario de verano no es un factor generador de ansiedad en el transcurso de éste“.

bostezo

        Sin embargo, en los últimos tiempos, nuevos estudios ponen todo esto en entredicho y apuntan a que no está suficientemente estudiado el impacto que tienen estos cambios horarios en la salud. Así, científicos de la Universidad Ludwig-Maximilians (Munich), han concluído tras un análisis en el que se estudiaron durante ocho semanas las horas de sueño de aproximadamente 55.000 europeos, que el cambio horario (especialmente el de primavera) provoca efectos adversos en nuestro reloj biológico y explican que nuestro reloj interno está en sintonía con el cambio natural de la luz durante el año y no seguirlo podría tener efectos a largo plazo. Un reciente estudio del organismo de Turismo de Canarias va más allá y concluye que el 70% de la población experimenta un aumento de tristeza al realizar el cambio horario, lo que se deriva en cambios de humor, reducción de la actividad, como caminar menos, y una disminución de la atención y de las relaciones sexuales, entre otros. Esto sería la consecuencia directa en nosotros al sufrir una pérdida brusca de horas de sol, en el cambio al horario de invierno.

¿En qué podemos estar todos de acuerdo?

        En definitiva son muchos los estudios que tratan de descubrir las consecuencias que produce en nosotros el cambio de horario. Como estamos viendo no terminan de ponerse de acuerdo en sus conclusiones, aunque sí pueden extraerse ciertos factores comunes que podemos asumir por tanto como las consecuencias reales y probadas que causa el cambio horario:

– Necesitamos como mínimo 3 ó 4 días para acostumbrar nuestro cuerpo al nuevo horario y al cambio de luz en nuestro día a día.

– Durante ese periodo de 3 ó 4 días se produce un incremento del malestar en nosotros, que puede variar desde la tristeza hasta un aumento en el número de accidentes.

– En grupos de población tales como la tercera edad o en pacientes que sufren algunas enfermedades mentales concretas este cambio tiene consecuencias mucho más agudas.

– El cambio horario puede provocar desajustes en el sueño, que se pueden evitar o minimizar ajustando las horas de sueño y no reduciéndolas en ningún caso.

¿A mí me afecta el cambio?

        Con todo esto, parece evidente que aún hay mucho por investigar. Los estudios científicos ya han determinado muchos de los efectos a corto plazo, ya que estas consecuencias son directas y es más fácil su identificación. Pero nuevos estudios tratan de desvelar qué consecuencias pueden darse a medio o largo plazo, analizando los hábitos de sueño y la horas de luz, con lo cual podremos tener nuevos datos en los próximos años.

        En cada uno de nosotros se esconde un pequeño científico, y somos nosotros los primeros que debemos dedicar un tiempo a nuestro propio estudio. ¡Reflexionemos al respecto! ¿Hemos notado algún efecto concreto con el cambio horario? ¿Ha supuesto un cambio en nuestro humor o nuestro estado de ánimo? ¿Hemos conciliado el sueño con normalidad al día siguiente? ¿Hemos notado algo distinto en la gente a nuestro alrededor?

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Comentarios (4)
  1. Anónimo 23 noviembre, 2011
  2. Jose L. Segarra 23 noviembre, 2011
  3. Armando Arias 19 enero, 2012
  4. Eclipse-sf 13 febrero, 2012

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