¿Cuánto te afecta el “qué dirán”?

        O lo que es lo mismo: ¿Cuántas veces nos ha influido qué piensan o dicen otras personas sobre nosotros? ¿Esto consigue modificar nuestro comportamiento? ¿Somos siempre conscientes de ello? La historia que relatamos a continuación es un claro ejemplo de cómo las opiniones de la gente pueden influir en nuestras actitudes, pensamientos y estado emocional. Conozcamos la historia de la familia y su burra.

La familia y la burra

        Cuenta la leyenda que una familia formada por un padre, madre y su joven hijo de 14 años viajaban en su burra visitando pueblos. Muy contentos, tomaron camino hacia uno de los pueblos invitando a su hijo a subir a la burra. Padre y madre tiraban de la burra, ¿saben qué pensaba la gente cuándo pasaron por el primer pueblo? “Esto es una vergüenza, que unos padres tengan que llevar y tirar de su hijo y de la burra”, “luego se malcrían…”

burro        La madre, muy afectada por las opiniones de la gente, antes de pasar por el segundo pueblo decidió que el padre fuera quien subiera a la burra. Así la gente no pensaría mal de su hijo, ¿saben qué decía la gente cuando vio al padre sobre la burra? “¡Esto es una verdadera locura, que un hombre adulto, fuerte… tenga que dejar al niño y a su pobre mujer tirar de él y de una burra…’”, “Si apenas tienen fuerza…”

        Madre y padre indignados, ya no sabían qué hacer. Antes de pasar por el tercer pueblo, padre e hijo decidieron que se subiera madre a la burra, así ya nadie podría criticarles. ¿Pero qué pasó entonces? La gente no daba crédito de que dos hombres tiraran de una mujer. “Luego dicen que si hay machismo”, “En los tiempos que estamos y todavía van las mujeres como las damas…”. La madre quedó muy avergonzada y bajó rápidamente de la burra.

        El viaje no les estaba siendo nada agradable, pensando en todo lo que la gente iba diciendo de ellos. Finalmente se les ocurrió que para que nadie hablara ‘mal’ de ellos lo que tenían que hacer era subir los tres al burro. Y así lo hicieron. ¿Qué pasó en el el siguiente pueblo? La gente les llamaba “animales”, “no tienen consideración con el pobre animal”, “El pobre animal no puede tirar de ellos…”

        En el último paso por otro de los pueblos, ya desesperados, pensaron y dieron vueltas al problema, había que encontrar una solución… ¿Cómo no se les había ocurrido antes? Lo que había que hacer era tirar todos del animal y caminar andando ellos y así lo hicieron. ¿Saben qué ocurrió y qué les decía la gente entonces? “¡Qué burros!”, “Pudiendo subir al animal y van andando…”

Moraleja.

        Esta fábula, cuyo autor es Jorge Bucay, nos ilustra a la perfección la influencia de las opiniones de los demás en nuestros actos. Ahora reflexionemos un poco al respecto. ¿Tienes una opinión distinta a la de todos los vecinos de cada poblado? ¿Qué hubieras hecho tú en el caso de esa familia? ¿Hay alguna manera de comportarnos que pueda ayudarnos a que las opiniones de los demás no nos afecten? ¿Cuál de todas las opciones es la más correcta para ti? ¿Es verdad que a todos nos afectan las opiniones de la gente? ¿Te afectan más las opiniones de la gente conocida, desconocida, ambas o ninguna?

        Toda fábula tiene moraleja. La nuestra es que si hay algo que debemos tener claro es que es imposible conformar a todos y que todos nos conformen a nosotros. ¿Cuál es la tuya?

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Comentarios (3)
  1. Anónimo 23 noviembre, 2011
  2. José L.Segarra 23 noviembre, 2011
  3. Yolanda 13 febrero, 2012

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